viernes, 26 de diciembre de 2008

La Tripulación


Un Mark I puede parecer grande visto desde fuera. Tiene unos 8 metros de largo, 3 de ancho y 2,5 m de alto aproximadamente. Sin embargo, la tripulación de 8 hombres no compartía esta opinión, de hecho, creo que si tuvieran que compararla con algo seria con un submarino, la única diferencia es que aquí no hay cama caliente.
La vida, o mas bien la guerra, en el estrecho interior de uno de estos primeros carros de combate no era nada fácil. La cualidad mas destacada y a mi modo de ver, mas incomoda, era que el motor no estaba separado del resto del tanque, con lo cual los hedores del motor, mezclados con aceite y todo tipo de vapores procedentes del motor en funcionamiento, hacia de la atmósfera de unos tanques con mala ventilación, fuese poco mas que irrespirable, además del atronador ruido del propio motor, ya que carecía de silenciador, que hacia que los tripulantes no pudiesen oír ni sus propios pensamientos, para comunicarse, se hacia evidentemente por señas, aunque lo mas difícil era llamar la atención de tu compañero golpeando cualquier cosa contra el chasis.

Un Mark I tenia una dotación de 8 hombres, cada uno de ellos tenia su rudimentario chaleco y mascara de cota de mallas cual caballero del medievo, con ello se pretendía proteger a la tripulación de las proyecciones causadas por los impactos de bala del exterior, claro que cuando ya te habías acostumbrado al hedor y al ruido, entonces tras unos veinte minutos en el interior de un tanque, sin refrigeración ni ventilación adecuada, se alcanzaban unos 40º de temperatura, incluso en pleno invierno.
Un peligroso deposito de combustible de 227 litros, acompañaba al tanque, el cual le permitía una pobre autonomía que no llegaba a los 40km, a unos 5 km de velocidad punta.


Evidentemente un tanque tenia que llevar una serie de provisiones: dado que las tripulaciones tenían que ir preparados para cualquier eventualidad, llevaban raciones de comida y un bidón con unos 90 litros de agua muy necesaria.
En cuanto la tanque, necesitaba de mucha munición, para un "male" (o macho con cañón principal) 337 proyectiles de 47 mm y 6272 balas de ametralladora de 8 mm, en el caso de un "female" (o hembra, armado solo con ametralladoras) la nada despreciable cifra de 33000 proyectiles de 7,7 y 8mm.
Además de todo esto, por supuesto, repuestos para el arcaico motor, dado que no eran muy de fiar y podían dejar a la tripulación "tirada" en medio del combate, siendo un fácil objetivo para el enemigo, además de bidones de grasa y aceite lubricante por si el motor necesitara de algún mantenimiento, también se llevaban repuestos para las armas por si estas fallasen.



En cuanto a la comunicación, un gran teléfono de campaña con un par de cientos de metros de cable y unas banderas señalizadotas, por si esto fuera poco, a la tripulación las acompañaban unas palomas mensajeras, que se jugaban las plumas cruzando el cielo, en medio del combate. También, no nos olvidemos, unas linternas y herramientas.
Bueno, una vez que tenemos a nuestro "dragón" y los "caballeros" preparados con todo el equipo; municiones, comida y agua, aceites, repuestos, palomas, cable, etc... emprendemos un largo camino al campo de batalla, lleno de baches y desniveles, contando, que todo lo anterior no iba sujeto de ninguna manera, era lo mas parecido a una ir en el interior de una coctelera. Todo tipo de objetos "volando" por el interior, hacia que el mayor peligro para la tripulación fuese la mala fortuna de que algo les diese en la cabeza o les rompiese cualquier hueso, además de las caídas y demás incidencias de cualquier tipo que pudiesen sorprender a los hombres. Para seguir con las analogías, en palabras de un tripulante de un tanque antes enrolado en la marina "...como un torpedo en una tormenta".



Una vez "superados" los primeros vaivenes, la artillería enemiga hacia su aparición, y en el intento de acertar en el blanco, tierra y piedras golpeaban el chasis con fuerza, un poco mas tarde, los primeros disparos de ametralladoras golpeaban el blindaje, mientras la tripulación apuntaba y dispara como podía, entre bache y bache.
Una bala de la nueva munición, logro atravesar el blindaje, con un poco de suerte venia con la suficiente fuerza y atravesaría el blindaje de nuevo para salir por el otro lado, si no era así, el pequeño proyectil se hacia un "tour" por en interior del vehículo con el consiguiente peligro de herir a cualquier miembro de la tripulación.
El día se acaba y la tripulación vuelve de una pieza, nadie se ha roto ningún hueso, la artillería no acertó, y quizás lo mas importante, el tanque no los ha dejado "tirados" en medio de combate. Incluso las palomas han vuelto a casa sin un rasguño.

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